vertidos controlados: pijos para todo

pijos para todo

martes, 4 de septiembre de 2007

Este fin de semana se celebró en Pontevedra la VIII edición de la Feira Franca. Una pantomima creada artificialmente que va recorriendo distintas ciudades españolas, formada por los mismos actores que hacen de artesanos, caballeros, etc. Una auténtica payasada que ha arraigado en la gente somo si fuese una tradición milenaria. Una fiesta impuesta desde el gobierno local, que al principio no solo generaba críticas, y con razón, sino que era incomprendida por carecer de base popular. La misma gente que hace cinco o seis años la odiaba, ahora cena en las calles vestidos de época (ellos dicen que van así, no disfrazados; a mi me parece que van disfrazados).
El rigor no tiene cabida. Podría ser un acto de divulgación, un modo de instruir sobre nuestra Historia, tanto a los niños como a los que no tenemos muchas nociones sobre los la filosofía de vida en las etapas de la evolución humana, la relación del hombre con su medio, con la naturaleza, con el prójimo. Sin embargo se entremezclan bailarinas del vientre con dragones y gnomos, lords británicos del siglo XVIII con porciones de empanada de maíz. Muy lejos de lo deseable.
Lo único que interesa es la fiesta, se centra exclusívamente en la diversión de la masa. Se trata de justificar un botellón masivo para gente de mediana edad. Mesas en todas las calles ocupadas por rebaños de la clase alta de Pontevedra, disfrazados, emborrachándose y llenando todo de hierba seca para, dicen, crear ambiente. Pues lo mismo que hacen los chavales cada sábado y se escandaliza todo dios.
Se esmeran únicamente en caracterizar las calles con un maquillaje ridículo, tapar los rótulos luminosos, ocultar cualquier tipo de elemento contemporáneo. Excepto detalles como el calzado Nike, teléfonos móviles y coca-cola en las cenas. Cómico.
Y encima, nadie tiene la vergüenza de disfrazarse de campesino, no, todos de nobles. Pontevedra es pija hasta para las cosas que son de coña. Si nos dejásemos de chorradas y gastásemos el dinero en necesidades mejor nos iría.
Celebraciones vacías, sin naturalidad. Nada que celebrar en realidad. Excusas para sustentar un vacío que se intenta rellenar de recortes de un pasado, para la mayoría, virtual. Como dice mi abuela, que sufrió una vida llena de penurias: "La gente no sabe que hacerle al dinero". ¡Qué razón tienes, abuela!
Si se analizase más rigurosamente nuestra Historia, y cómo influyó cada capítulo de la misma en el desarrollo del pasado y el presente, tendríamos seguramente un futuro más beneficioso para todos. Pero, como digo, lo único que importa es la fiesta, el alcohol, y la comida a raudales.

3 comentarios:

Sísar dijo...

Me ha gustado mucho el artículo Luis. "Es un botellón masivo para gente de mediana edad" Yo no me atrevía a decirlo pero en muchos casos observas que es así.

El viernes de la Feira Franca fui a ver la exposición de "Pontevedra peirao da historia" y en la puerta un banquete de 25 comensales de mediana edad hacia arriba borrachos como cubas, aplaudiendo a las chicas que pasaban y demás. Delante de la exposición!!

Esta gente no son críos, como les gusta llamar a mi generación, y me resulto deleznable.

Te invito a que vistes mi blog aunque ultimamente es muy político.

Un saludo

Anónimo dijo...

siempre te quejas tanto de todo?
:P

Miguel dijo...

A veces me quejo un poquito menos. Pero pocas veces.
:P
Comerme lo que me hechen, como los cerdos, no entra dentro de mis planes. Ya hay demasiada gente a la que le sirve cualquier cosa.